26 de abril de 2010

Bernardo Rabassa: 'La dignidad de la indignidad'

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Recibir el Premio Cervantes es una dignidad, retratar al premiado cayéndosele los pantalones del chaqué es una indignidad, y sacarlo por la televisión una infamia.

José Emilio Pacheco pronunció su discurso glosado en ABC por Manuel de la Fuente: ”Podría decirte, compañero del alma, que hay quien va malmetiendo por ahí que la poesía, aquel arma cargada de futuro de la que habló Celaya, dispara hoy con pólvora mojada. Podría decirte, compañero, compañera del alma, que algunos aseguran que el fuego de las palabras ya no hace blanco, que en el futuro que ya estamos sufriendo los megabytes usurparán el reino de los endecasílabos.

Sí, podría decírtelo, compañero del alma, pero te mentiría. Te engañaría a sabiendas, porque ahora mismo crepitan en la hoguera de nuestro corazón las chispas de la incandescente voz del poeta, José Emilio Pacheco, este poeta de México al que nada humano le es ajeno, que ayer recogía en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares el Premio Cervantes: «Escribo unas palabras... criptogramas / de un pueblo remotísimo / que busca / la escritura en tinieblas».

Está el poeta lejos de su hogar, le cubre el polvo de un país hermano, de una semana de fiestas y agasajos, de cuartos de hora de gloria, que el poeta asimila con humildad, modestia muy aparte y un buen humor que nos hace cosquillas en las entretelas del alma. Sabe el poeta, un mexicano vivaraz como un plato de frijoles, que no hay camino, que el camino se hace al andar, aunque haya tropezones, algún traspié, y aunque esté humanamente seguro de que «el mar que es agua pura ante los peces / jamás ha de saciar la sed humana».”

Luego vinieron los fastos de la entrega del premio Cervantes por el Rey, en tanto deslucía el acto la presencia de la Ministra de INCULTURA González Sinde, la de la ley contra la libertad en Internet y a favor de la todopoderosa y monopolística SGAE, que se emperró en explicarnos lo que había dicho Pacheco, como si los presentes fuéramos tontos del haba ”lo que ha querido decir (sic)” es que quería hacerse entender, ser claro y transparente, conectar”; en fin, que no le habíamos entendido y claro como ella era la de Cultura, pues para que lo entendiéramos mejor, ese pueblo inculto que somos los españoles, que necesitamos que nos explique las cosas el Gobierno, para comprenderlas.

Debe ser eso que llaman Educación para la Ciudadanía, y para colofón añadía: “sus poemas nos ayudaran a ser mejores, ante nosotros mismos, frente a la violencia y la crueldad”. Pero bueno, ¿habrá esta individua leído algún poema de Pacheco? ¿Por qué vamos a querer ser mejores ante nosotros mismos (ególatras), más bien será ante los demás o para los demás, y qué tendrá eso que ver con la violencia y la crueldad (se le habrá metido en el coco lo de la violencia de genero o la crueldad con los pobres animalitos de los cazadores).

Buenismo en estado puro, como el de su jefe Zapatero, y marketing a todo pasto, olvidando que si se es mejor, se es a través de la ética, y punto, como ya había señalado el Rey en su intervención(si quería seguir con todos los vicios de la Humanidad, además de la violencia y la crueldad, había discurso para tres horas).

Pacheco, en su episodio de pérdida de los calzones, conoció en vivo y en directo al “GRAN HERMANO” de los medios de comunicación españoles que consiguieron su indigna noticia, para regodeo de sus lectores y televidentes, una autocensura necesaria nos habría evitado el esperpento de novela ejemplar, muy propia del CERVANTES que conmemorábamos y que para colmo, mientras se leía el Quijote en el Circulo de Bellas Artes, Zapatero regalaba a los miembros del Gabinete las Obras Completas de Miguel Hernández, que poco o nada tenían que ver con Cervantes ni con Pacheco. Hubiera estado bien regalar algo del premiado, a ver si se culturizaban un poco esos personajes que antes de la entrega del premio probablemente ni habían oído hablar de Pacheco, que conste que me encanta Miguel Hernández, aunque fuera un icono de la izquierda. Al menos eso parecía la Sinde por los comentarios inoportunos e inadecuados.

De Pacheco transcribo su curriculum para desinformados: ”escritor de gran humanidad, simpatía y modestia, junto con una portentosa erudición, fue reconocido como hombre de letras desde muy joven. En la década de los cincuenta ya figuraba en antologías al lado de los grandes poetas latinoamericanos. Estudió en La UNAM o Universidad Nacional Autónoma de México, donde inició sus actividades literarias en la revista Medio Siglo; tradujo del inglés y publicó libros de lírica y narrativa; también trabajó dirigiendo y editando colecciones bibliográficas y diversas publicaciones y suplementos culturales. Al lado de Carlos Monsiváis, compartió la dirección del suplemento de la revista Estaciones; fue secretario de redacción de la Revista de la Universidad de México y de México en la Cultura, suplemento de Novedades, y fue jefe de redacción de La Cultura en México, suplemento de Siempre! Dirigió la colección Biblioteca del Estudiante Universitario publicada por la UNAM, que reúne obras literarias desde el pasado prehispánico al México contemporáneo. Es especialista en Literatura Mexicana del siglo XIX, así como profundo conocedor de la obra de Jorge Luis Borges, en cuyo honor dictó una serie de conferencias en 1999. Fue investigador del Centro de Estudios Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) desde hace décadas y ha sido profesor en la Universidad Nacional Autónoma de México, en la Universidad de Maryland (College Park), en la Universidad de Essex y en algunas otras de Estados Unidos, Canadá, y Reino Unido.

Entre otros galardones ha recibido el Premio Cervantes (2010); el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2009); el José Donoso (2001); el Octavio Paz (2003); el Pablo Neruda (2004); el Ramón López Velarde (2003); el Alfonso Reyes (2004); el José Asunción Silva (1996); el Xavier Villaurrutia (1973); y el García Lorca (2005).

En la actualidad José Emilio Pacheco es una figura central de la literatura mexicana y miembro del El Colegio Nacional desde 1986; ingresó en éste con la lectura de su ensayo "A ciento cincuenta años de la Academia de Letrán". Desde 1994 es creador emérito del Sistema Nacional de Creadores Artísticos (SNCA). Fue nombrado miembro honorario de la Academia Mexicana de la Lengua en mayo de 2006.

Su estilo es conversacional y coloquial, claro y antirretórico; su gran tema es el tiempo: cada poema suyo analiza imaginativamente un elemento que forma la corriente de lo cotidiano; asumiendo valores humanos éticos y sociales, otras veces reflexiona sobre el propio papel de la poesía. Como afirma Carlos Monsiváis, en su obra domina.

La pasión por la metáfora, la concentración en unas cuantas líneas de un relato casi siempre pesaroso, el gusto por los relatos inesperados, el despliegue del poder de síntesis, el ejercicio múltiple de la metáfora, el juego de analogías como espejos de la devastación, la alabanza jubilosa del paisaje. En poesía, ajusta sus dones melancólicos, su pesimismo que es resistencia al autoengaño, su fijación del sitio de la crueldad en el mundo, su poderío aforístico.

La mayoría de sus títulos poéticos están recogidos en el libro Tarde o temprano (Poemas 1958 - 2000) (México: FCE, 2000), que reúne sus primeros seis libros de poemas: Los elementos de la noche, El reposo del fuego, No me preguntes cómo pasa el tiempo, Irás y no volverás, Islas a la deriva, Desde entonces, a los que han seguido Los trabajos del mar, Miro la tierra, Ciudad de la memoria y un volumen de versiones poéticas: Aproximaciones. Es autor de dos novelas, Morirás lejos y Las batallas en el desierto, y de tres libros de cuentos: La sangre de Medusa, El viento distante y El principio del placer. Es notoria su labor literaria, periodística, historiográfica y política. Junto al célebre ensayista Carlos Monsiváis y el laureado con el Premio Nobel Octavio Paz creó la antología Omnibús de Poesía Mexicana. Con su ensayo-discurso acerca de la literatura mexicana --"A 150 años de la Academia de Letrán"-- ingresó el 10 de julio de 1986 en el Colegio Nacional de México. Como traductor se le deben en especial versiones de Cuatro cuartetos, de T. S. Eliot, de Cómo es (Samuel Beckett), Un tranvía llamado deseo (Tennessee Williams), Vidas imaginarias (Marcel Schwob) y De profundis (Óscar Wilde). Ha editado la Antología del Modernismo y obras de autores como Federico Gamboa y Salvador Novo.

Su poema Alta traición es quizá el más célebre entre la juventud mexicana. En su obra narrativa transfigura el mundo infantil y adolescente en el escenario cada vez más ruinoso de la ciudad de México (El viento distante y otros relatos (1963), El principio del placer (1972), Las batallas en el desierto (1981)... En Morirás lejos (1967) trata sobre distintas épocas de persecución (nazismo, guerra romana contra los judíos).”

Para informarse, bastaba ir a internet, mientras no nos lo cierre la Sinde, como ha hecho su colega Chávez en Venezuela y no contenta con lo de más arriba, continuó: “Cuando nuestros hijos nos pregunten «¿Adónde van los días que pasan?», bastará con que respondamos «a los versos de Pacheco». Su obra no podrá ser olvidada ni cuando termine el final de los tiempos”. ”T´as pasao” Sinde, porque cuando se acaben los tiempos, ni siquiera en metáfora, ni te recordarán, ni recordarán a Pacheco, y tus hijos o los nuestros no lograrán entender ese galimatías de que sus días vayan a parar a los versos de Pacheco.
Vergüenza, meter a los políticos en la literatura .Vergüenza para los medios mostrar a un gigante literario con los calzones del chaqué bajados. Puro famoseo de “GRAN HERMANO”. El premio a Pacheco es Dignidad, el resto INDIGNIDAD

BERNARDO RABASSA ASENJO, PRESIDENTE DEL CLUB LIBERAL ESPAÑOL Y PREMIO 1812 (de 2008)