1 de diciembre de 2009

Capítulo XXI: Las controvertidas Modificaciones Puntuales del Planeamiento


Arquitecto

Mientras Francisco, el gerente de “Radio Vecindad” y editor del periódico vespertino, de ámbito local, El Pobrecito Hablador, hablaba al respecto de los desmanes intervencionistas en materia urbanística perpetrados en Matahambre, Libertad se mantuvo callada, sin articular palabra alguna. Inclusive en ciertos instantes aparentaba estar ajena a la conversación. Por lo que Francisco, avispado observador, optó por preguntarle su opinión acerca del asunto. Y tras un breve e intenso silencio, Libertad amargamente respondió:

“Francisco, aclárame lo que quieres escuchar y eso te recitaré. Pero si lo que pretendes es que te de mi personal punto de vista, probablemente no te gustará.

Lo que me explicas es sólo consecuencia de lo que hasta aquí hemos permitido. Por nuestra apatía, por fingir que no vemos nada con tal de no inmiscuirnos en problemas. Quizás albergamos la ilusión de que un día llegará un Quijote, que eliminará los cuantiosos nubarrones que se ciernen sobre este pueblo. Si bien, no nos engañemos, los Mecías no existen. Únicamente estos comportamientos se desterrarán, cuando todos, y digo todos, estemos dispuestos a luchar para erradicarlos de nuestras vidas.

En una ocasión alguien me manifestó, que los Quijotes siempre acaban en el cementerio. Y tal vez, tristemente, sea cierto.

Hemos visto como Golfi y ahora el alcalde actual, han ejecutado reiteradas y cuestionables Modificaciones Puntuales del Planeamiento. Alegando constantemente un supuesto interés general para llevarlas a cabo. Y conociendo los antecedentes, ni tan siquiera nos hemos cuestionado lo que albergan en su interior. Habitualmente dudosas licencias concedidas, que se les cubre mediante este acto de absoluta legalidad. Se entiende que ese interés general invocado es compartido por el conjunto de la sociedad, no obstante, no lo que a él se intenta adherir. Lo que se interpretaría de un voto favorable así, es que estamos convencidos de que el fin justifica los medios. Y categóricamente me niego a defender eso, en un Estado democrático y sometido a la ley como el nuestro.

Construcción

Firman rocambolescos convenios, contemplando calificaciones urbanísticas que no se recogen en el Planeamiento vigente, sujetos a variados y contradictorios informes técnicos. Mas, semanas antes han gestionado una Modificación Puntual que se circunscribe precisamente a esas concretas divergencias, en pro de subsanarlas rápidamente, cuya aprobación definitiva tardará cuanto menos un año aún. ¿Y el Ayuntamiento previo a ese periodo ya otorga el permiso bajo una determinada calificación que todavía no es real, pues depende de una hipotética Modificación inicialmente tramitada? ¿Qué nombre recibe tal infracción? ¿Podríamos calificarla como presunta prevaricación? Ahora bien, como está engarzada con el citado interés general, la aplaudimos hasta con las orejas.

Sin olvidar que los referidos contratos suelen contener una cláusula penal de máximo grado. Compeliendo al consistorio, en caso de incumplimiento, lo más factible si no prospera la Modificación tramitada o si un tribunal tira abajo el susodicho convenio, a desembolsar una astronómica indemnización. Por un derecho, que en virtud de lo expuesto, nunca ostentó la parte originariamente licitante, alcanzado exclusivamente por la vía de la mencionada firma contractual. Y si más nos adentramos en estos sucesos, nos percatamos que entre las citadas rúbricas invariablemente se da una conexión con “La banda de Juan Palomo: yo me lo guiso y yo me lo como”.

Sin embargo, ante semejantes tropelías nos mostramos indiferentes. Como si competieran al municipio contiguo y no al nuestro. Nos relatas que Miguel se fue, Luis también. ¿Pero cuántos más deberán emigrar, de este paraje perdido entre las estepas castellano-manchegas, hasta que empecemos a reaccionar? ¿O dejaremos que acaben convirtiendo a Matahambre en un execrable erial?”

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Fuente: El liberalismo.com