10 de abril de 2010

El ambiguo uso de la cuestión de confianza


La ambigua figura de la Cuestión de Confianza empleada en la Administración Local, es un mecanismo recogido en el artículo 197.bis de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de Junio, del Régimen Electoral General (LOREG). Se usa cuando el equipo de gobierno en un Ayuntamiento se queda en minoría frente a la mayoría de la oposición, resultándole inviable sacar adelante en Pleno: “los Presupuestos Anuales, el Reglamento Orgánico, Las Ordenanzas fiscales, la aprobación que ponga fin a la tramitación de los instrumentos de planeamiento general de ámbito municipal”. No obstante, lo más llamativo es que esta figura se presenta únicamente a instancia del Alcalde. 

Y claro, se entiende que cualquier político está insuflado de un mínimo de sentido común. Sin embargo, en muchos casos el regidor, totalmente consciente de su precariedad en cuanto al número de concejales, es incapaz de llegar a consensos con otras formaciones. Teniendo habitualmente conocimiento la oposición de los asuntos a debatir en el momento de ser notificados para asistir al Consejo Plenario correspondiente. Y si tú como edil no has participado en su preparación, se torna difícil el acuerdo: bien sea porque halla apartados susceptibles de mejoras; existan controversias con vecinos en otros; no mantengan la equidad exigida, presuntamente beneficiando a unos residentes y perjudicando a otros;…Además ante la duda sobre informes jurídicos o técnicos en cualquier punto, tal como establecen los artículos: 63.1.b) de la Ley 7/1985, de 2 de Abril, Reguladora de las Bases del Régimen Local (LRBRL); y el 209.2, del Reglamento de Organización, Funcionamiento y Régimen Jurídico de las Entidades Locales, aprobado por Real Decreto 2568/1986, de 28 de Noviembre; es obligatorio que los miembros de la Corporación hayan votado en contra del acuerdo que después se vean obligados a impugnar. No pudiendo recurrirlos ni los que no asistieron a la sesión, ni los que se abstuvieron.

Pero, si el Alcalde no plantea la Cuestión de Confianza, ni dimite, agarrándose a un clavo ardiendo pase lo que pase, no se tramitarán documentos básicos para la gestión municipal. Con lo que será muy difícil mantener el rigor presupuestario y abonar las facturas pendientes de los proveedores, amén de no poder solventar los problemas de los ciudadanos. Y si además sumamos que los grupos opositores no se ponen de acuerdo para censurar. Nos encontraremos ante una corporación a la deriva. ¿Pides su disolución (art. 61 LRBRL) y que se constituya una Comisión Gestora (art.183 de la LOREG), cuando has de contar con la aceptación del Consejo de Ministros? En el transcurso, algunos ya echarán mano de tránsfugas. Riéndose una vez más del denostado Pacto Antitransfuguismo. Un protocolo de buenas intenciones sobre el que nadie se atreve o ve factible legislar bajo el amparo de la vigente Constitución.

Los fundamentos del liberalismo



A veces uno no concibe por qué se denosta tanto a los liberales, culpabilizándolos de cada uno de los males que nos azotan. Para unos están ubicados en la derecha y otros dicen que en la izquierda. ¿Pero qué tiene que ver esto con la filosofía liberal? ¿Sabemos lo que implica realmente?

Al liberalismo le debemos la concepción actual del Estado moderno. Los principios básicos de una sociedad liberal son: Paz, Justicia y Libertad, fundamentados en una serie de rasgos característicos:

• El ser humano es propietario de sí mismo y del resultado de su actividad.

• El futuro de cada sujeto lo elije él mismo, acorde a sus habilidades y esfuerzo, no estando predeterminado por imposición, nacimiento o localización. Teniendo todos, a priori, iguales oportunidades.

• La tolerancia.

• La libertad de pensamiento.

• La crítica a cualquier despotismo, ya sea: religioso, cultural o político.

• Defiende la división de poderes: legislativo, ejecutivo y judicial.

• Es la Asamblea, representante de la soberanía del pueblo, la que dicta las normas.

• Establece como elemento esencial a la Constitución, de carácter universalista.

• El orden social está regido por el derecho privado y penal. Pues entiende que el equilibrio espontáneo del mercado se alcanza por la reciprocidad o beneficio mutuo de los particulares.

• Admite que hay ciertos servicios que por diversas razones las fuerzas espontáneas del mercado pueden no producirlos o hacerlo de modo inadecuado. A tenor de lo cual es conveniente poner a disposición del gobierno una cantidad de recursos claramente circunscritos, con los que pueda prestar tales servicios a los ciudadanos en general. También aboga por un mínimo de seguridad para aquel que dentro del mercado quede por debajo de un determinado nivel.

• El justo precio o salario se formaría en un contexto carente de fraude, violencia o privilegios.

No obstante, como ha pasado desde que el hombre es hombre, las cosas se han ido deteriorando progresivamente, siendo propiciado normalmente por individuos de nula virtud. El Derecho Público ha ido ganándole terreno poco a poco al privado y penal, sustituyendo las reglas de conducta por las de organización, y transformando a las sociedades liberales en casi totalitarias. Terminándose por aceptar que la Asamblea legisle sobre cualquier objeto y no sobre códigos aplicables al conjunto, supeditados en muchos casos a la contradicción y a la arbitrariedad. Encontrándonos hoy por hoy con una Administración que nos atrapa en su complicada burocracia, movida por unas normas de difícil comprensión y asimilación, convirtiéndose en obstáculo para la expansión del libre mercado.



Rodríguez Braun: «La solución pasa por bajar impuestos, reducir el gasto y la reforma laboral»

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Carlos Rodríguez Braun asegura que el Gobierno está haciendo «justo lo contrario de lo que hay que hacer». «Prefiero que no haga nada», añade.


Salimos de la crisis, «a pesar del Gobierno», asegura el catedrático y columnista de LA RAZÓN Carlos Rodríguez Braun.

MADRID- Carlos Rodríguez Braun, catedrático de Historia del Pensamiento Económico, analista financiero y columnista de La Razón, mantuvo en su intervención una tesis. En su opinión, el Gobierno ante la situación de crisis que atraviesa el país tiene tres opciones: «No hacer nada, hacerlo bien o hacerlo mal». Braun cree que el Gobierno «lo está haciendo mal», y expresó el deseo de que no haga nada, por el bien de la economía. Una solución para salir de la crisis, añade Braun, es bajar impuestos, bajar la deuda pública, reformar el mercado laboral y reducir el gasto, y afirmó con rotundidad que «es justo lo contrario de lo que hace el Gobierno».

A su juicio, la política del Ejecutivo ha sido de «vaguedades», y ve al presidente como «un experto en sonreír, en poner buena cara». Atendiendo a las estadísticas, Braun reconoció que se puede decir que en España «estamos saliendo de la crisis». Como ejemplo citó que el Producto Interior Bruto (PIB) en términos intertrimestrales está mejorando, «lo peor fue el primer trimestre de 2009. Por lo tanto, llevamos un año mejorando». «El Gobierno dice que al final de año se recuperará el empleo. Puede ser», aseguró Braun, quien añadió irónico:«No hay mal que dure 100 años, ni Gobierno». En 2009 se ajustó la economía, pero fue gracias al sector privado porque el Gobierno no hace lo que debiera hacer. «El Gobierno se podrá apuntar un tanto este año pero será el sector privado el que lo haya hecho. Tenemos posibilidades de recuperación económica». Braun cree que al final habrá más presión fiscal y «tendremos una economía quizá un poco peor o casi igual pero en cualquier caso mejor de lo que se merece el Gobierno». Braun se reafirmó en su teoría de que «existirá la recuperación a pesar del Gobierno». Con la crisis los ciudadanos están ahorrando más que nunca «eso es lo que hay que hacer». Por lo tanto, «hay que felicitar a los ciudadanos», concluyó Braun.

9 de abril de 2010

'Nuestra clase política no desea que la sociedad se implique en los asuntos públicos'

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Por su interés, reproducimos la entrevista al Catedrático de Sociológía Víctor Pérez Díaz. Según el mismo, "la virtud cívica requiere de un esfuerzo moral e intelectual. Cuando ese esfuerzo no se hace, la política se convierte en cosa de los políticos y sus compañeros de viaje, los problemas colectivos no se resuelven o se resuelven mal, y crecen la desconfianza y la confusión."

Pues en eso estamos los miembros de Ciudadanos, haciendo un gran esfuerzo personal, para hacer pedagogía política. ¡Cada día más necesaria!



Roberto de la Cruz
Este jueves comienza encuentromadrid 2010. A las 20h en la Fundación Rafael del Pino (C/ Rafael Calvo, 39) se celebra el acto inaugural, una mesa redonda con el título "Si los hombres no construyen, ¿cómo vivirán?". Intervienen el catedrático de Sociología de la UCM y presidente de Analistas Sociopolíticos Víctor Pérez Díaz, y el presidente de la Fundación para la Subsidiariedad, Giorgio Vittadini. Víctor Pérez Díaz responde a Páginas Digital sobre algunas de las cuestiones que se plantearán en el encuentro.

Las últimas encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas revelan un creciente descontento de la sociedad respecto de la política. No en vano, los políticos y la clase política se han convertido en el tercer problema más importante para los encuestados. Es además en la franja de edad que va desde los 35 a los 44 años, en teoría una de las más politizadas, en las que se acumula un mayor desencanto. ¿Por qué se ha transformado la política en un problema? ¿Hemos depositado demasiada confianza en su tarea?

La política es casi siempre "un problema" en las sociedades democráticas, porque no es fácil llegar a ser ciudadanos capaces y responsables, ya que la virtud cívica requiere un esfuerzo moral e intelectual. Cuando ese esfuerzo no se hace, la política se convierte en cosa de los políticos y sus compañeros de viaje, los problemas colectivos no se resuelven o se resuelven mal, y crecen la desconfianza y la confusión.

Usted ha afirmado que en la sociedad civil española, ante la crisis económica, hay asociaciones con espíritu proactivo, cuya voz va más allá de su interés particular pero cuyo número no es suficiente. ¿A qué atribuye esa carencia de una mayor demanda de responsabilidades hacia los políticos?

A que una gran parte de la sociedad, no sintiéndose muy responsable ella misma de los asuntos comunes, no sabe o no se atreve a atribuir la parte de responsabilidad que le corresponde a su clase política. La sociedad exigiría más, y mejor, si se exigiera más a sí misma.

Queda acreditada la falta de confianza que genera la clase política entre los ciudadanos. Pero ¿qué confianza tiene depositada esa clase política en las capacidades de la sociedad civil?

De hecho, la clase política confía en la sociedad, a su modo. Tiene el tipo de confianza de quien confía en que la sociedad le dé su voto; y es evidente que por ahora se lo da. No confía apenas en que la sociedad participe y debata por su cuenta sobre los asuntos públicos; porque cree que, en ese caso, la sociedad entraría en el terreno que la clase política, y sus adláteres, consideran como el suyo propio.

¿Qué experiencias destacaría del resto de sociedades occidentales? ¿Qué efectos tiene una mayor implicación de esa sociedad civil? ¿Es beneficiosa la descentralización del poder?

Sin duda hay sociedades occidentales, las nórdicas, por ejemplo, con un grado de virtud cívica mayor que la española, en las que la ciudadanía y la sociedad civil son más activas, y en las que los debates son más razonables, en buena parte porque las gentes suelen escucharse unas a otras y han aprendido (para empezar en la escuela, en la familia, entre amigos, y luego en los medios de comunicación y en la sociedad) a no interrumpirse unas a otras, ni a abusar de las palabras.

Este viernes el Consejo de Ministros va a aprobar el documento con medidas anticrisis que ha negociado con los grupos parlamentarios en la Comisión Zurbano. El Ejecutivo ha buscado un pacto del que el principal partido de la oposición denuncia una carencia de contenidos concretos. ¿Qué opina?

Sin tener el don de la adivinación es difícil opinar hoy sobre un documento que se va a publicar dentro de unos días. Habrá que esperar a que el documento se publique. Pero, en todo caso, lo raro es que un documento así no se haya presentado ya hace mucho tiempo, dado que vivimos en medio de una crisis gravísima desde hace un año y medio (si tomamos como referencia, por ejemplo, la crisis de Lehman Brothers). Aunque tal vez lo que ocurre es que, para una parte de la clase política, el tiempo ni corre ni vuela ni pasa, porque ella está instalada en una especie de eternidad, y en la contemplación de sí misma.

8 de abril de 2010

Bernardo Rabassa: 'Ahorro y sufrimiento'

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Estamos en la semana Santa, la semana del dolor, pero no del dolor a secas, sino del “pathos” es decir del sufrimiento, que es mucho más que el dolor, como nos muestra la película de Passolini sobre la pasión de Cristo, en la que de verdad se le ve sufrir, y su principal sufrimiento no es tanto el dolor de los azotes o de los tormentos como la falta de su padre Dios, que lo permite.

Sufrimiento, que por más que meta la pata, no tiene nuestro Gobierno que sigue enfrascado en políticas de ahorro esotéricas, virtuales y melifluas, como es anunciar que va a regalar otro millón de bombillas de bajo consumo o que va a poner coto a la burbuja energética con el fomento de las energías renovables.

Comienza apagando la luz de los principales monumentos ciudadanos una hora en solidaridad con el mundo, y ya de una manera más seria se propone recortar las primas, hoy generosas, y que pueden constituir como la inmobiliaria la próxima burbuja especulativa. Se esta negociando un nuevo marco jurídico en el sector fotovoltaico y se revisarán las primas del eólico y el termosolar. El marco es de caída de la demanda, por la desaparición de casi 300.000 empresas y 6 millones de parados, lo que ha generado la reducción de la producción de las centrales de gas a la mitad de 91.300 GWH a la previsión optimista de 59.200 GWH en 2010, 2.500 horas de producción de la capacidad instalada frente a 4.300 de 2008. La Hecatombe para el sector gasista.

Alternativas: Según el informe 19/2009 de la propia CNE (Comisión Nacional de la Energía), la energía eólica cuesta el doble de la convencional y la solar diez veces más-, la paradoja es que habiendo bajado los precios de la generación desde 2008, la factura eléctrica ha subido un 6% en 2009 y solo en enero del 2010 un 2.6%, como de costumbre a cargo del consumidor.

Así en lo que se llama la hoja de ruta del Gobierno en energía, de aquí al 2020 y según cálculos independientes, los consumidores deberemos pagar 150.000 millones de euros más, para que se mantenga la actual política de primas (eólica, biomasa, solar, termosolar, etc.).

Nos van a salir carísimos los ecologistas y los pretendidos progresistas del Gobierno, en tanto que no es seguro que la Industria reprenda el consumo, hasta el punto de compensar con empleo(lo dice el Banco De España, no yo) este decidido gasto, absolutamente suntuario. Lógicamente, los impuestos se dispararán a las nubes y muchas familias tendrán que volver al brasero y al candil como única solución a la pobreza sobrevenida.

Algunas cifras del modelo ponen los pelos de punta, la nuclear baja 500MW a 2020, el carbón 3.800MW. Se mantiene la hidroeléctrica (ojalá no haya sequía), y se disparan a más la eólica terrestre +16.700MW, la eólica marina + 5.000 MW (ahora no hay ninguna), la solar +11.000MW y la Biomasa de 1.067 a 2.200 MW.

Este disparate, que olvida la rápida obsolescencia de los paneles solares y los molinos, frente al largo plazo de las centrales atómicas, como es pura utopía, nos seguirá obligando a comprar la energía eléctrica a Francia o a Marruecos que las está construyendo a todo café (con ayuda francesa naturalmente) o para qué creen que era el cable que querían hacer pasar desde Marruecos a las playas de Cádiz y al que se opuso la Valiente Teofila Martínez, su alcaldesa, haciéndonos totalmente dependientes de ese país como ocurre ya en la actualidad, pues ellos(Miterrand), no nos dejaron construir las centrales nucleares (de eso hablaré otro día) y si ayudaron al Gobierno de Felipe González a dejar de hacerlo, Valdecaballeros y Lemoniz, para tenernos sojuzgados por ingenuos per in secula seculorum.

El Gobierno, además, incapaz de hacer el ajuste que le exigen las empresas y los trabajadores (no los sindicatos), además de gastarse 360 millones de € en ayuda a Haiti, el que más de la UE, 3.5 millones de € en traerse a las mujeres africanas a Valencia, eso sí en 1ª clase para mayor honra y prez de la Teresa y la Bibiana, otros 30 millones de € en la Alianza de Civilizaciones, soporte de un futuro premio Nobel para Zapatero. Meter a Solana de hoz y coz en la Presidencia del lobby Henry Dunant de Ginebra, que llevó y quizá siga llevando las negociaciones con ETA(Dunant Presidente de la Cruz Roja fue el 1º Premio Nobel de la Paz, que por cierto no es Nobel ya que lo da el Parlamento noruego que nos dejó estupefactos al darle el ultimo a Obama sin haber hecho nada para merecerlo).

Dar y repartir subvenciones a troche y moche par la Memoria Histórica y otras múltiples necedades teóricamente progresistas. Encima se le ocurren ideas como las del famoso profesor Franz del TBO.

Leo literalmente: ”Zapatero presenta un plan de eficiencia energética que calcula ahorrará 3.000 millones de euros”. La continuación es la monda: ”Se implantará en 2.000 edificios públicos como parte de su apuesta por la austeridad” (El País). Hagamos algunas cuentas, copiando un comentario aparecido en Internet, para los de letras:

1. ZP anuncia ahorros del 20% del total de electricidad consumida en esos edificios, equivalente a 3.000 M € anuales.
2. Por lo tanto, ZP informa de que esos 2.000 edificios consumen anualmente 15.000 M € (si el ahorro son 3.000 y equivale al 20%, el gasto total son 15.000).
3. 15.000 M € es aproximadamente el 1,5% del PIB nacional (y el 6,74% de todo el consumo de la Administración, y el 34,5% de la recaudación anual por IVA, y el 60,95% de la aportación del sector de la energía al PIB).
4. 15.000 M € representa aproximadamente el 50% del total de facturación del sector eléctrico nacional! Esto del 50%, para progresistas víctimas de la LOGSE, equivale más o menos a la mitad del total. Teniendo en cuenta que la cifra global incluye todo el consumo industrial y residencial, es ya evidente que el dato de ahorro dado por ZP es totalmente falso (es imposible, por ineficientes que sean los edificios, que sólo 2000 edificios, además no industriales, consuman el 50% de la electricidad nacional). Pensando bien, probablemente ZP ha confundido euros con pesetas, quizá presintiendo que sus amigos Merkel y Sarkozy nos echarán del euro a no mucho tardar.
5. 15.000 M €, repartidos entre 2.000 edificios, son unos 7,5 M € por edificio en consumo eléctrico anual, ¡probablemente más que el precio medio de adquisición de dichos edificios! Imagínese el lector la relación entre el precio de compraventa de su piso y su consumo anual de electricidad (¿unos 600-700 euros/año? vs unos 300.000?)

Hay que asumir que, dando ejemplo de sobriedad, estos edificios públicos deben ya ser usuarios de las “sebastianas”, o bombillas de bajo consumo; por lo que el consumo parece exagerado, aún con el aire acondicionado programado para llevar la temperatura al cero absoluto (-273ºC, lo cual sería nefasto para el cambio climático, ¿o no?, pongo la idea en manos de algún progresista bienintencionado como medio futurista para enfriar el planeta mediante muchos aparatos de aire acondicionado).

Por lo tanto:
1. Zapatero sabe que lo que ha dicho es una mentira, y gorda (¿habrá sido idea fruto de un guión de su Ministra de Cultura?).
2. O Zapatero es un analfabeto funcional (entendido como aquél que no sabe leer, escribir, sumar, restar, multiplicar y dividir correctamente).
3. O Las dos anteriores opciones son correctas.

Me temo que tenemos lo que nos merecemos.”

Desgraciadamente, el sufrimiento no para aquí, pues el Gobierno y las” Autonosuyas” han pactado ahorrar 1.500 millones de euros en medicamentos, !hombre! parecía prudente que no tomáramos tantas medicinas, ya que somos el país más hipocondríaco del mundo y con mayor demanda asistencial, pero ¡sorpresa! No se trata de eso, sino de dar las mismas, pero recortando los precios a los farmacéuticos y a Las Empresas farmacéuticas, con lo que Farmaindustria teme perder el 10% de su facturación y como en el chiste, el 50 % de sus beneficios y el 100% del salario de al menos la mitad de sus trabajadores. Las farmacias pequeñas de las 20.000 que hay, a cerrar.

Eso sí, todos en la foto con la Trini (Ministra del Ramo), como si hubieran descubierto la pólvora, darán fármacos más baratos: los genéricos, teóricamente iguales, aunque ello no sea cierto porque la biodisponibilidad y la bioequivalencia, admiten un 20% por arriba o por abajo del fármaco de referencia, es decir que uno puede ser el 40% menos eficaz que el otro ¿a que no lo sabían? De otra parte, ¿qué empresa farmacéutica se va a gastar los 10.000 millones de € que cuesta la investigación básica de un nuevo fármaco?, si después depende de la discrecionalidad de la Agencia del Medicamento y de los recortes sistemáticos y de solo 10 años para recuperar la inversión.

Acabaremos con una Seguridad Social que solo recetará aspirinas, en vez de una vez por todas, poniendo coto al abuso de la demanda asistencial que no es la epidemiológica, con un ticket moderador en visitas, fármacos, urgencias (un 90% son falsas) e incluso hospitales, y acabe con los atiborrados botiquines, llenos de medicamentos caducados que hoy son el pan de cada día de cualquier hogar español que se precie. No sabe el bienintencionado Obama lo que les espera, implantando el despilfarrador modelo de Sanidad de nuestro país. Ahí sí que estamos en la Champion League los primeros. Claro que eso va en detrimento de nuestra competitividad y de nuestra proyección ecónomica internacional. Estaremos en crisis, pero eso sí, sanísimos, nos faltará solo el dinero y el amor para ser los reyes del mambo.

Bernardo Rabassa, presidente del Club Liberal Español

(Publicado en Diario Crítico)

7 de abril de 2010

La hora de los sensatos... también en política

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Durante estos días festivos pasados, sin internet a mano, y en plena naturaleza berciana, he podido disfrutar a ratos del placer de la lectura de varios libros. Entre ellos, está el último libro del profesor Leopoldo Abadía "La hora de los sensatos", todo un compendio de sentido común aplicado a la situación actual, tanto económica como política, con cuyas opiniones me he sentido totalmente identificado.

Aprovecho esta ocasión de "reinicio de actividad bloguera", para traeros aquí un extracto del capítulo dedicado a LA POLÍTICA.

(…) Y digo que esto de la política para mí es muy simple.
Y que voy a comenzar diciendo lo que NO es la política:

La política NO es el arte de conquistar el poder. Por tanto, el buen político NO se mide por su capacidad de ganar elecciones.

La política NO es el arte de mantenerse aferrado al poder, diciendo: “De aquí me sacan con los pies por delante”.

Como consecuencia, la política NO es el arte de eternizarse en el poder, tú mismo, o los de tu partido o tus parientes o tus conocidos o los chicos de tu colegio.

Por supuesto, la política NO es el arte de hacer dinero, y de hacerlo rápidamente, porque “esto se acaba y hay que aprovechar”.

La política NO es el arte de mentir al personal.

La política NO es el arte de decir al personal lo que el personal quiere oír.

La política NO consiste en estudiar continuamente las encuestas de intención de voto, para virar en cada momento según ME convenga y asegurarme el puesto (Virar = decir hoy blanco y mañana negro, sin que se me altere un solo músculo de la cara).

Y cuando estoy embalado, mi mujer me corta: ”Y entonces, ¿qué es la política?”. Mientras intento recuperarme del frenazo, sigo:

La política ES luchar por conseguir el bien común.

La política ES el arte de conseguir sacar lo mejor que la gente – formada por PERSONAS – lleva dentro, que es MUCHO.

La política ES el arte de decir las verdades a esas personas, pase lo que pase.

La política ES el arte de animar a las personas de la nación, diciéndoles la verdad y huyendo de animar al estilo majorette, con frases como “Somos los mejores”, “Estados Unidos a nuestro lado es una filfa”, “Hala, que les ganaremos a todos”, “El G-20 se debería llamar G-1 –nosotros- +19”, etc.

La política ES el arte de exigir a las personas.

La política ES ser modelo de exigencia para que cuando se exija a las personas, ellas vean que los políticos son los primeros en dar ejemplo.

La política no es más que un encargo temporal que las personas que constituyen la sociedad dan a otras para que administren la cosa pública. Esto trae como consecuencia que esas personas que tienen ese encargo no son una clase aparte. Son unos señores que llevan a cabo el encargo que se les dio y que, cuando lo acaban, en vez de intentar perpetuarse en su encargo temporal – con la intención de que pase a ser encargo eterno – se van a su casa, se toman un mes de vacaciones y a trabajar en otra cosa. O a buscar empleo.

Y la mujer de mi amigo me vuelve a cortar y dice: “Has dicho no se cuántas veces que la política es un arte. Entonces, lo de los tecnócratas no te gustará, supongo”. Y le digo:

1. Que si al competente le llaman tecnócrata, me gustan los tecnócratas.

2. Que si ese competente se cree que todo se arregla con medidas técnicas – lo que los cursis llamarían mecanicistas -, es que es un incompetente.
(…)
NOTA: Estoy seguro que el profesor Abadía disfrutaría compartiendo estas sensatas opiniones sobre la política con los que formamos parte de Ciudadanos (C's), ya que pensamos exactamente igual. Y estoy seguro que muchas más personas piensan lo mismo, y que no van a votar porque los políticos que conocen les han decepcionado, y que si supieran que C's existe, vendrían encantados a conocer este partido hecho por y para los ciudadanos normales, y que probablemente hasta nos votarían.

5 de abril de 2010

Orígenes de la división de poderes en la España constitucional (2)

Liberales en el poder: los sueños se convierten en realidades

El programa político liberal-ilustrado contiene una declaración de derechos en toda regla. A saber: tres derechos naturales propios del primitivo estado de naturaleza del hombre: libertad (artículo 4 de la Declaración de derechos del hombre y del ciudadano), igualdad jurídica (artículo 6 de DD.H.C.) y derecho de propiedad (art.17 DD.H.C); a todos ellos hay que añadirle la división de poderes y de participación cívica surgido a raíz del contrato social realizado entre el poder político y sus ciudadanos. Derechos, todos ellos, de índole político-civil, denominados, asimismo, derechos individuales.

El El El estado como fuerza pública es la garantía de la existencia y del ejercicio de los derechos fundamentales (art. 12 DD.H.C.). No obstante, fue conveniente la ramificación de las tareas o poderes del estado, así pues, según la doctrina liberal-revolucionaria, la consecución del mantenimiento de los derechos solo llegaría a conseguirse mediante una separación activa y albúmina de los poderes estatales (art.16 DD.H.C.), en contra de la actuación tradicional de los jueces, encargados en representación del rey de garantizar, en teoría, los derechos a sus súbditos.

En resumen, el pensamiento liberal decimonónico se articulaba en dos direcciones: declaración de derechos y separación de poderes.

España y el miedo a la revolución

En nuestro país, los liberales actuaban mas comedidamente por el recuerdo violento y revolucionario que suscitaban los hechos acecidos en la vecina Francia, por tanto, el liberalismo de comienzos de siglo en España no será tan radical como en el caso francés hasta la bifurcación en dos grupos ya a mediados de siglo el progresista y el moderado, origen del bipartidismo español.

Como ya defendía el clérigo liberal Marina, el objetivo de las Cortes gaditanas no era otro que instaurar los antiguos parlamentos medievales castellanos, acercando el proceso constituyente al pasado de España, alejándose, por otro lado, de cualquier tinte revolucionario proveniente de allende los Pirineos. Asimismo, siguiendo sus postulados, los liberales instaurarán la famosa separación de poderes y su consecuente reparto de facto en la nueva Constitución, a pesar de su no aparición como tal en texto constituyente.

Por tanto, quedarán estructurados los poderes clásicos de la siguiente manera:
  • P. Legislativo. La construcción de este poder se realiza antes que la propia Constitución de 1812 pues era necesario convocar cortes constituyentes con el fin de elaborar el nuevo texto, asimismo, era ineludible la elaboración de una ley electoral, estableciéndose un sufragio censitario amplio. A diferencia de EE.UU., donde existía la posibilidad de veto presidencial, el poder legislativo quedaba en manos únicamente de las Cortes, que aprueban los proyectos de ley, contando con la intervención del rey, encargado de confirmar y de sancionar el proyecto en cuestión. La Constitución concedía la iniciativa política a los diputados electos junto con la Corona. Así, los diputados tenían derecho a enmienda, empleándola para anular ciertos decretos o proyectos regios con los que no estaban de acuerdo. A medida que transcurría el siglo, los liberales más progresistas propusieron la división de las Cortes al estilo británico en una cámara alta (de signo conservador) y otra baja (de carácter radical-progresista). Finalmente, se accederá a sus exigencias con la aparición del senado.
  • P. Ejecutivo. En manos del rey. Empero, contaba con las limitaciones propias de su carácter personal, necesitando, por lo tanto, la colaboración de un Consejo, institucionalizado, posteriormente, en el Consejo de Ministros. Sin embargo, a diferencia del rey, los ministros eran responsables y tenían que rendir cuenta de sus actos ante el parlamento.
  • P. Judicial. Se produce un reparto de competencias entre los diferentes tribunales, alejados del sometimiento total al monarca propio del Antiguo Régimen. Asimismo, los jueces, cuya misión era la de interpretación del derecho, eran responsables de sus actos, al igual que los ministros y diputados.

Se podían dar casos de conflictos entre los poderes, el aventajado en estas situaciones en un sistema parlamentario es el poder legislativo, pues el ejecutivo está subordinado a él o lo que es lo mismo, la corona se somete al parlamento, representante del pueblo.

En resumen, la separación de poderes, inédita en la historia europea hasta la época, se idea en la mente de los ilustrados del siglo de las luces y se establece en Europa a raíz de las declaraciones de derechos y las Constituciones de finales de siglo primero en América y posteriormente en Francia, traspasando las fronteras con España en medio de la guerra contra el invasor imperial de la mano de la Constitución gaditana, para permanecer después de una dura pugna en la arena política hispana.

Carlos Romero, C's Granada